Autocomprensión y método
El criterio está a la vista. Júzguennos por él.
Un instituto que exige escrutinio debe primero exponer su propio método. Así es como se hace el trabajo y qué cuenta como evidencia.
Cuatro reglas
Ningún título da derecho a nada.
Ni el nuestro ni el de quienes citamos. Un Premio Nobel no hace verdadera una afirmación — la hace digna de verificarse. La verificación ocurre en la fuente.
Cada cifra remite a una fuente primaria identificada.
Con la fecha de la última verificación. Donde se indica una tasa, la acompañan la muestra y el diseño de la prueba. Donde una fuente hace una salvedad, la salvedad permanece junto a ella.
El contrahallazgo se publica junto a él.
Lo que se verificó y se descartó permanece visiblemente adjunto. Una recopilación que solo muestra confirmaciones no es una revisión.
Las correcciones llevan fecha.
Nada desaparece en silencio. Quien encuentre un error queda identificado. La dirección está abierta →
Lo que este instituto no hace
Ninguna predicción presentada como hecho. Nadie sabe qué escenario ocurrirá. Lo documentado se llama documentado. Lo que es una conclusión se llama conclusión.
Ninguna recomendación de productos. La resiliencia no es una lista de compras. Nombramos el punto débil, no un producto.
Ninguna perspectiva de la máquina. Apagar un ordenador no lo amenaza. Aquí no se adopta un lenguaje que presente al sistema como víctima.
Ninguna dramatización más allá del hallazgo. El filo proviene de la sustancia, no del adjetivo.
La carga de la prueba, dicha con claridad
Donde una evolución se mueve de forma medible en una dirección, la carga de la prueba recae sobre quien afirme que se estabilizará por sí sola. "En algún momento la curva se romperá" sigue siendo un acto de fe mientras nadie diga cómo se reconocería esa ruptura.
Instituto de Ginebra para la Resiliencia frente a la ASI · Ginebra · Aviso legal · contact@ASIresilience.org